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Chroniques politiques et culturelles (CP) - 23 AOU 1939 - Espagnole
     [CP-1939-08-23-ES]


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Orcnioa dbl día 23 de agosto de 1939.
No les sorprenderá que en mi crónica de hoy me refiera brevemente
al subito acereamniento que ha tenido lugar entre la ídatMBdfcar
Alemania * hitleriana y la Rusia soviética, es decir, entre dos potencias
que hasta ayer parecían irreconcilíC2, l23# a tal pxknto que
en la lucha del uno contra el otro reían una de las razones de su
existencia. Desde hace cerca de veinticinco anos, el bolchevismo ruso
representa una fuerza política y espiritual, por azxxaat o contra la
cual el mundo entero ha tomado partido hace ya mucho tiempo 2toi
En sus comienzos y ayer todavía, la Alemania nacionalsocialista se
presentí como antidote de lo que ella llamaba el "virus" eomunááta,
considerando como misión suya, elevar en el accidente una barrera
contra el imperialismo ruso, DÍa tras día, la prensa de Jáerllh, lo
mismo que la de moscu sostuvieron polémicas que intencionadamente
ja descartaban de toda moderación e indulgencia. Día tías día lac
emiBoras radiofónicas de esos dos países se libraron violentos combates.
A Y ahora, si no se hallegado todavía a demostraciones de
amistad, si - como ha dicho un perlo'dioo humorístioo * Ruâic no se
adhiere todavía al pacto antikomintern, si el acercamiento obedece
por el mokento mas bien a razones políticas que morales, si es ante
todo obra de la razón y no de sentimientos, a pesar de ello es un
hecho que ls dos países se toleran, que Anudan antiguas relaciones,
que quieren vivir en paz y sin duda se disponen a realizar ciertas
Sin duda se observaba ya desde hace meses que la prensa hitleriana
habia moderado sus ataques contra Rusia. Sin duda se habia advertido
que el discurso pronunciado por el Sr. Hitler en el mes de abril,
al pasar revista a la situación, se habia limitado a una alusión
rápida a Rusia, alusión que por lo demis no encerraba ninguna
hostilidad. Sin dud, ae observaba que las negociaciones entabladas
entre Mosca y las demooraoias occidentales, no adelantaban, y que
simultáneamente, el Gobierno del Sr. Stalin mantenía con Alenda
negociaciones comerciales. Pe «o parecían existir dos obstáculos «
que no podía ser franqueados en mucho tiempo. Parecía cosa segura
que Rusia no se prestaría a ninguna aproximaoion mientras la sue.te
de los julios alemanes no estuviera regularizada o mejorada. Parecía
también que Alemania no podría entenderse con Rusia, por temor a disgustar
al Japón, al que considera - en su partida contra Inglaterra«»
como uno de los peones principales de su tabxLero.
Peio ahora parece que esos dos obstáculos han desppareoido como
por encanto. Desde hace algún tiempo se lee de vea en cuando que
los judíos alemanes, si bien no son restablecidos en sus anteriores
derechos, ya no son sistemáticamente maltratados. Por o$t& parte,
las relaciones con el Japon se han enfriado, porgue esa gran potencia
hace ante todo su juego asia'tico y antibritanico, y al final d¿*
cuentas no le interesan mucho los acontecimientos de Europa.
Pero, me preguntaran Vds, qué suerte eoitren en todo esto, lo que
áe ha convenido en lÄnar "ideologías"? Desde hace muchos anos , los
servicios de propaganda de los partidosy de ciertos países tratan
de convencernos de que la partida está em Mpááiada entre el fascismo
y el comunismo, que se trata de un confliccttoo doctrinal, que a un
lado se hallan los defensores de la civilización y al otro unos cri»
minales que perturban la tranquilidad de Europ y del mundo entero.
Luego, un bonito dia, en medio de esta querella, y sin abandonar ninguno
de los objetivos materiales, económicos C territoriales del
conflicto, vemos aproximase a los jefes de líaea de esos dos eje'rcitos
y tenderse las manos, disponerse quizas a resolver
âk. coiimn acuerdo, xstxaotaxxK el destino de una parte del mundo.
- yymt* demuestra ol hromottfr«», qué* realidad más pobres han tapado
siempre los conflictos ideológicos? %yWü séh mas que pretextos
íí* ,,tienta otro objeto que el de suministrar temas de discusión a los
servicios de propaganda*- Son el disfraz con que se visten loo imperialismos,
para preparar psicológicamente sus oonquistas.
Señoras j sefíores, aquí en Suiza debemos hojoojf justicia a nueotro
Gobierno. Desde hace mucho ndana ifiuuttmtift¿coiitra la guerra de ideo.
logias. Si na aoo iûBod4 sxxax tomar parte en la disputa, es porque
nuestro estatuto de neutralidad nos lo impide. Pero al mismo tienpo,
ha demostrado su perspicacia, no dejándose engañar por las aparionnos
mont WÊÊm Cf u+ctAj
cias, y asi ha hecho posible ssxiusitsxga aa ntrestra serenidad«
Gracias a esa actitud, no nos vemos hoy forzados a revisar nuestra
política. Xaxa Los acontecimientos no nos sorprenden, lo que seguramente
n sería el case, si hubiéramos seguid el oonsejo de quienes
so QBfaviühc p9t que sucumbiéramos a las seducciones de la propaganda
extranjera, que nos enrolásemos en uno u otro de los ¿JSOA&M'
ideológicos. pínoluso en nuestros tiempos, Mtat dr«i*f»ej7-un juioio independiente
guarde todo su valor.
v.1.09