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Chroniques politiques et culturelles (CP) - 24 JUN 1940 - Espagnole
     [CP-1940-06-24-ES]


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Los últimos acontecimientos internacionales han modificado
completamente la posición de i» Suiza. Durante cerca de diez
meses, hemos practicado una política de equilibrio entre dos
grupos de beligerantes. Hemos mantenido relaciones económicas
con los unos y los otros, sosteniendo la balanza con estricta
igualdad, como lo requiere nuestro estatuto de neutralidad.
Desde hace algunos días, ya no hay adversarios entre nuestros
vecinos. Ho hay más que dos compañeros, Alemania e Italia
cuyas tropas ocupan - aparte wa. corte poco importante y sin duda
provisional en Saboya - todas nuestras salidas al extranjero!
En cuanto a Francia, su territorio es todavía vecino del nuestro.
Pero todo parece indicar que ese territorio quedará ocupado
durante mucho tiempo, de suerte que todas nuestras relaciones
con el exterior estarán controladas por Alemania y por Italia-
Ya no podemos mantener ninguna relación con Inglaterra y
con su Imperio. Por lo que se refiere a los paises neutrales
de Europa y de ultramar, podremos llegar a ellos todavía únicamente
en la medida en que los barcos que llevan bandera suiza
puedan atravesar las líneas de ewntrol de dos bloqueos recíprocos.
pronto para ätssdcx detallar las con-
Es todavía demasiado ExspxBKtEXEKáissxaKxáHxix&x&Bii
secuencias que esa situación acarreará a nuestra economía nacional.
Pero, en general, es fácil adivinarlas. A una economía
equilibrada, sucederá una economía orientada necesariamente a
un lado. Así lo requiere una situación que, para nosotros, tiene
la significación de un hecho. Pero, i« entiéndase bien,
atxtoxaxxkájt no significa que abandonemos, en lo raás mínimo, nues-
tra política de estricta neutralidad. Estamos más firmemente
decididos que nanea a mantenernos al margen del conflicto. Fosotros
no tomamos partido. So tenemos ni enemigos, ni adversarios.
Eramos neutrales y neutrales seguiremos siendo.
Permítanme, señoras y señores, que llame su atención sobre
esa situación especial que los acontecimientos nos lian
creado. Por mucho quep remontemos en jí historia, no encontramos
nada semejante. Hasta 1938, teníamos en nuestras fronteras,
cuatro vecinos. Desde el Anschluss, no tenemos más que
tres. Hoy, si consideramos que Francia M« ha de eclipsarse
temporalmente y someterse a la política de sus vencedores, no
tenemos prácticamente más que dos vecinos que están íntimamente
unidos entre sí por una alianza militar y económica. Quiere
ésto decir que Suiza tendrá que adaptarse a esa nueva situación,
ïendremos ocasión de volver a hablar sobre ella, pues
sus consecuencias solo se manifestarán poco a poco.
Hasta ahora Suiza ha triunfado de todas las dificultades.
En el centro de la batalla, ha conservado su independencia.
Ha seguido siendo dueña de sus destinos. Puede confiarse
en ella para que en lo futuro sea también así. Suiza se
inclina ante los acontecimientos y ante los hechos que han side
realizados sin su participación. Fo le corresponde discutirlos.
Pero, rodeada de antagonistas o de compañeros, sigue siendo la
Suiza de siempre, ese pequeño país que çKK solo tienen xm amor:
el de su independencia*
v.1.09